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bitácora mercenaria

Separaciones y olvidos

Ya entre los jóvenes circula la máxima popular que dice "es más fácil conquistar a una chica que salir de ella", lo cual pone sobre el tapete el serio problema de las despedidas y los adioses.

Daría la impresión de que tienen finalmente razón, puesto que hoy en día conquistar a una pareja, "levantarse" a una chica o seducir "al paso" en una noche febril resulta muy sencillo, sobre todo en estas épocas, pero las consecuencias de esta entrega siguen siendo el centro del problema que es, a veces, de muy difícil solución. Para ejemplarizar esta reflexión, quiero contarles una historia.

Luego de seis años de convivencia, Mario decidió dejar a Sofía por serios problemas de incompatibilidad. Presumiendo él que la reacción de ella iba a ser descomunal, decidió guardar en secreto el proyecto de fuga y esperar a que llegara el día de sus vacaciones. Pensaba que la estampida traería así menos secuelas. Pero eso fue un craso error. Cuando llegó el día y Mario desapareció, ella lo buscó por calles y plazas. Pronto comprendió que se había convertido en una "abandonada". Ante ello, inició su proceso de venganza. Fue a donde sus padres a destruirlo moralmente, luego siguió la devastación con los miembros de su propia familia. A continuación les habló disparate y medio a sus propios hijos dejando al padre como un cobarde. A los pocos días se dirigió a la oficina donde, mocos y lágrimas de por medio, enteró a todo el staff de la basura que tenían por empleado. El problema fue que, en efecto, el jefe se conmovió con la mujer y mandó a buscarlo por todo el país. Como no fue hallado, lo despidió. Acto seguido, la mujer consumió hasta el límite las dos tarjetas de crédito que tenía y, por si fuera poco, destruyó todos los archivos de su computadora personal, su ropa, sus libros y mató a sus dos mascotas.

Así como Mario, nadie sabe realmente con quién se está metiendo, pero lo que vale la pena saber es que en el mundo hay millones de personas como Sofía que, frente a una separación, se trasforman y pueden tomar las peores decisiones destructivas. Por ello, al elegir una pareja hay que intentar comprender con quién se está metiendo uno. Para lo cual, la mejor receta sigue siendo mirar los antecedentes, averiguar cómo le fue con sus parejas previas, tomar nota de sus reacciones y cómo actuaría frente a situaciones de separación, para así tener la puerta de salida preparada antes de entrar por la principal.

Esta última reflexión se basa en la certeza de que la libertad individual no puede ser hipotecada ni sometida por el miedo a la reacción de una pareja a la cual uno ya no ama más. Si bien es cierto que siempre hemos protegido la estabilidad de las uniones, también es cierto que el masoquismo, el sometimiento a personas inmaduras, caprichosas o dominantes de una manera perpetua, puede llevar no solo a la depresión, a la ansiedad extrema o a la destrucción de la sexualidad, sino también a la aparición de enfermedades psicosomáticas como úlcera, gastritis, hipertensión y otras. Que no son más que la expresión de una furia reprimida.

Fernando Maestre para Peru21.com
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