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Rasputín, el Anticuchero

Rasputín, el Anticuchero El pene de Rasputín es la gloria del primer museo erótico que ha inaugurado en su clínica de San Petersburgo el urólogo Igor Knyazkin. El buen doctor se ha ido haciendo con una colección de 12.000 objetos gracias al empeño particular y, sobre todo, a los regalos de muchos de sus pacientes, como el director del Museo del Ermitage, Mijail Piotrovski.

Que cite con regocijo los nombres de los clientes más conocidos evidencia la intención última o primera del ingenioso galeno, sus ansias de fama más allá del mero afán didáctico. Así, el urólogo ha conseguido poner su clínica en el mapa del mundo, porque el sexo siempre vende y más cuando se trata del sexo de alguien tan legendario como Rasputín, que ya en vida hizo de esa su gran palanca de apoyo para mover el mundo al antojo de sus paranoias.

Cuenta orgulloso Knyazkin que el pene de 30 centímetros, «más grande que el de Napoleón», le costó 8.000 dólares, abonados a un anticuario francés que hacía bolos elitistas con semejantes curiosidades anatómicas. Además, se llevó en la compra archivos que protege bajo cuatro llaves, con cartas manuscritas del monje loco. El pene de Rasputín, pues, pasa a la historia en carne y espíritu para solaz de aquellos que alguna vez se sintieron inclinados a practicar las peculiares creencias religiosas del seductor o para los que, simplemente, aspiran a calmar sus íntimos anhelos. Knyazkin insiste, no obstante, en que su exposición responde a un único objetivo, ayudar a los pacientes a superar sus problemas de impotencia sexual, liberándolos de angustias en un ambiente reconfortable, entre falos de cerámica e imágenes libertinas. Asegura el hombre que la actitud ligera y alegre con que los recibe al pasar consulta, con el 'Rasputín' de testigo, obra más milagros que cualquier técnica quirúrgica.

El Príncipe Yusupov, el Gran Duque Pavlovich y el diputado Purishkévich quisieron liberar a Rusia de la maléfica influencia de Grigori Yefimovich, Rasputín. Lo envenenaron, le dispararon varias veces al corazón y, al fin, con el extraordinario cuerpo rendido en la nieve, lo arrojaron a las aguas heladas del río Neva.

Y del frío, que todo lo conserva, ha regresado la bestia para acomplejar a los pacientes del inminente doctor. No me negarán que la cosa tiene su guasa. La cosa del museo, claro.
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1 comentario

Jordan Spizikes -

Every single mountain features a peak. Every single valley has its minimal point. Lifestyle has its ups and downs, its peaks and its valleys.No one is up each of the time,nor are they down each of the time. Problems do stop. They're all resolved in time.
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